Este disco de Chromatics cae en «mi categoría» de discos nocturnos, esos discos que te apetece escuchar justo antes de acabar un largo de día, no es que sea especialmente tranquilo, pero en mi produce un efecto sedante. Es probable que sea por la dulce voz de Ruth Radelet o por esas guitarras cristalinas de Adam Miller que dan a todo el disco un halo de bruma y misterio, es probable que este efecto solo me lo produzcan a mí, pero esa es la magia de la música ¿no? Lo cierto es que la primera vez que escuche a Chromatics fue haciendo una versión del “Running Up That Hill” de mi adorada Kate Bush, una pedazo de versión sea dicho, y me llamaron la atención, allí había algo distinto. Creo que ahí esta la clave, suenan distinto, al menos a mi me lo parece. Bueno, a mí, y a todos los publicistas y guionistas que han incluido sus canciones en anuncios y series.
Un disco que merece una escucha detenida. Si tengo que destacar un par de canciones, me quedaría con “These Streets Will Never Look The Same” y la queda título al álbum “Kill For Love”.
Everybody’s got a secret to hide
Everyone is slipping backwards
You say you see it almost every time
A little number counting back to nine
I can’t remember if i like what i said
I can’t remember it went straight to my head
But i killed for love
ó https://itun.es/es/UABKL
Bonus . Mientras edito esta entrada suenan en la tele versionando el “Girls Just Want To Have Fun” de Cyndi Lauper para una conocida marca de ropa.
Este es el disco con el que empezó todo para Madonna y no porque fuera el primero, en realidad era el segundo ,sino porque fue el disco que le abrió las puertas del olimpo pop. Unas canciones pegadizas, la producción del ex-Chic Nile Rodgers y , sobre todo, su imagen en los videoclips que acompañaron al disco sirvieron para convertir el disco en un exito en todo el mundo, veinticinco millones de copias, ni más ni menos. Yo fui un de esos veinticinco millones, compré aquel disco en 1985 y me enganché a Madonna, el disco estaba lleno de temazos, y a mis dieciséis años bailé y canté aquellas canciones, es cierto que después abandoné a Madonna y no seguí su carrera, pero sin duda alguna forma parte de la banda sonora de mi vida.
Corría Junio de 1986, las clases (3º de BUP) habían terminado y yo miraba con tremenda ilusión al verano, pasaría un mes en Inglaterra y eso me mantenía emocionado. Acaba de cumplir 17 años y con parte del dinero que me familia me había regalado ,al día siguiente de mi cumpleaños, me fui a comprar discos. Uno de los discos que cayeron aquella de tarde del final de la primavera fue la primera recopilación que se publicó de los enormes temazos que habían dejado
El sueño australiano, ya lo conté
Para mí hablar de Manu Chao es hablar de libertad absoluta, ese el sentimiento que me inspira, libertad, tengo la impresión de que siempre ha hecho lo que le ha dado la gana, sin atender a modas ni a estilos. Desde los tiempos de 

Prejuicios ninguno. Eso es una premisa, que siempre he mantenido cuando he hablado con alguien sobre los discos que me gustan y los que no, es verdad que con el paso del tiempo eso empieza a ser más difícil (cuando mi hijo mayor pone la radio en el coche, me cuesta mantener la premisa, lo reconozco). Lo dicho, prejuicios ninguno, bueno venga, va, prejuicios pocos. Este «Entre el Cielo y el Suelo» de Mecano es un discazo, porque tiene enormes canciones, es así. «Cruz de Navajas», «Hijo de la Luna», las dos de Jose María Cano, son enormes, pero es que incluso las de Nacho Cano, «Ay que pesado», «No tienes nada que perder» son buenas canciones (para mí, claro). Por encima de todas ellas, la CANCIÓN, «Me cuesta tanto Olvidarte», la que hace que este disco esté aquí. Un temazo, para rematar un discazo. Sin prejuicios.
El primer disco de Soft Cell, el dúo formado por el gran Marc Almond y Dave Ball, paso a la historia por contener una versión del clásico del Northern Soul «Tainted Love», clásico que poca gente conocía en el año 1981 y que desde entonces poca gente no es capaz de reconocer tras los primeros compases. El disco no sólo era esa canción, destacaban también «Say Hello, Wave Goodbye» y «Bedsitter» pero el tremendo éxito de «Tainted Love» fagocitó al resto. Yo bailé, aun lo hago, al ritmo de estas canciones y es que el disco es un bonito representante de lo que se llamó «synth-pop», es decir, pop con sintetizadores. Lo curioso del disco es que a pesar de tener una producción de bajo coste no ha envejecido nada mal, un clásico vaya. Marc Almond, volverá a aparecer por aquí, por que he seguido su carrera y porque alguno de sus discos posteriores son piezas básicas de mi discoteca.
Recuerdo perfectamente la compra de este disco y la primera escucha, corría el año 1987 (el disco es de 1986). Una voz preciosa, y unas canciones que son puro terciopelo que acaricia tus oídos. También recuerdo pensar que si había un disco adecuado para una velada romántica era este, con 17/18 años se piensa en poco más, lo que no recuerdo es si esa velada llego a ocurrir o no (je,je). Hay dos canciones que destacan por encima del resto: «Sweet Love»y «Caught Up In The Rapture of Love».