Mi Vida Bajo el Agua – Christina Rosenvinge

CristinaLo mío con Christina viene de muy lejos, ella no lo sabe, mi chica tampoco (bueno, ya sí). Siempre fue un amor platónico, pero lo cierto es que no he dejado de seguir sus pasos nunca, desde aquel lejano 1987 cuando publicó su primer disco junto Alex de la Nuez como Alex y Christina, aquel álbum me hizo indagar en su historia y me permitió escuchar las canciones de su primer grupo, Ella y Los Neumáticos, de los primeros 80. De aquel primer disco probablemente la canción que más me gustaba era «10 Años Después«, podía ser mas ñoña, pero sería díficil, los 17 años son así y yo era capaz de escuchar a The Jesus & Mary Chain y justo después a Alex y Christina, eso es eclecticismo y lo demás tontería.
El caso es que después de la aventura ultra poppie de de Alex y Christina, la Rosenvinge anduvo un tiempo desaparecida y volvió algo más «dura» con Christina y Los Subterráneos, aquellos fraseos de «Voy en un coche» me recordaban, no se muy bien por qué, a algunas canciones de Lou Reed, sí, sí a Lou Reed, está claro que objetivo no soy. Recuerdo como si fuera ayer verla versionando el «Rockin’ In the Free World» de Neil Young en las fiestas de mi barrio, lo que demostraba que el endurecimiento de su sonido era un hecho. Después de tres discos de Christina y Los Subterráneos y de un par de discos «menores» a su nombre, desaparece cuatro años e inicia su etapa americana con tres pedazo de discos en inglés (salvo un par de canciones en castellano), Frozen pool (2001), Foreign land (2002), Continental 62 (2006). Nada ver con sus obras anteriores, ayudada por miembros de Sonic Youth, Lee Ranaldo y Steve Shelley, entrega una trilogía impecable. No vende un disco, (bueno, yo compré los tres), pero se gana el respeto de los críticos y de la nueva generación «indie». Acabada su aventura americana, y también su relación con Ray Loriga, Christina vuelve a España y publica su disco a medias con Nacho Vegas, del que ya hablé en «Me He Perdido» y el imprescindible «Tu Labio Superior», ya íntegramente en castellano y entre los mejores del año 2008 para la prensa especializada, en el número de dos de los discos nacionales para Rockdelux, y se convierte definitivamente en una artista respetada (signifique lo que signifique eso).
Y llegamos al motivo de esta entrada. Christina ha publicado en este 2011 un álbum, «La Joven Dolores», que sin duda estará de nuevo entre los mejor del año. Canciones como «Canción del Eco» (con Georgia Hubley de Yo La Tengo) , «Eva Enamorada» , o «La Idiota En Mi (Mayor)» (con Benjamin Biolay), aseguran que eso será así.
Pero para mí es «Mi Vida Bajo El Agua» la canción que se ha metido para siempre en mi cabeza, creo que esa manera de cantar arrastrando las palabras, o la clase que hay que tener para cantar «Te espero en la esquina, tomando café, ingle depilada, negro corsé» y no sonar ordinaria, han hecho que sea así.

Christina es tremenda, siempre lo ha sido.

Mi vida bajo el agua

Te espero en la esquina
tomando café
Ingle depilada
negro corsé
Fin del verano
no sé por qué
La brisa susurra
el que viene es
los antecesores
acabaron por ser
caprichos que el viento
volvió a deshacer
la-la-la-la-la-la-la
Son pequeños dolores
entre pálidas flores
hay puntas de alfiler

a uno le quise
él me quiso a mí
hicimos un niño
precioso rubí
enloquecí
por salvar ese amor
pero el barco hacia aguas
el barco se hundió
creí que moría
en la profundidad
Mas ¡oh, qué sorpresa!
aprendí a bucear
la-la-la-la-la-la-la
son pequeños dolores
entre pálidas flores
hay puntas de alfiler

En la metamorfosis
no sentí dolor
Me creció una cola
iridiscente color
ahora se mueren
por oírme cantar
pero al que yo espero
me hace esperar
la tarde ha caído
le veo llegar
pregunto distraída
¿ quieres ir a nadar?
la-la-la-la-la-la-la
Lo que el mar no desea
Lo escupe la marea
al atardecer
la-la-la-la-la-la-la
mi pequeña odisea
no tendrá quien la lea
qué se le va a hacer
la-la-la-la-la-la-la
son pequeños dolores
entre pálidas flores
hay puntas de alfiler
puntas de alfiler
puntas de alfiler


Escuchala aquí


Un Mundo Sereno – Julio Bustamante

  • La sonrisa de mi chica
  • Los abrazos de mis chicos
  • Compartir mesa y sobremesa (sí, con patxarán) con mis amigos.
  • El sonido de la red de una canasta en un tiro lejano acertado.
  • Aquella fuente en Cercedilla que en un Julio muy lejano calmó mi sed con agua fría.
  • Y..

Julio Bustamante cantando «Un Mundo Sereno». Felicidad en estado puro. Pocas canciones me han hecho sentir tan bien al escucharlas como está. Un tesoro, como el resto de las sensaciones provocadas por cada elemento de la lista.

Un Mundo Sereno – Julio Bustamante

Ven, sígueme:
te voy a llevar a un mundo
prodigioso,
confortable, de categoría.

Aunque tal vez hayas estado allí antes
te voy a llevar igual… te voy a llevar igual.

Tú calla, déjame
conducirte a los tiempos anteriores al gramófono y la radio
que ya están de nuevo aquí.

Solitario silencio,
mediodía desierto,
rumores próximos y lejanos a la vez.

Silbido complaciente del vecino,
ropa tendida que aletea al sol eterno,
sol eterno, sol eterno, sol eterno…

Aroma sonoro de alimentos,
paso leve de la muchacha, habla poco
en la cocina del universo flotante,
en la Calle del Ángel.
¡Qué poquitas cosas dice esta chiquilla, por favor!

Y ya estamos,
mejor dicho:
ya somos,
unidos en el mundo tranquilo
antes y después de la electricidad,
de la confusión.
Yo me voy al tiempo más allá de la televisión
y del motor
que aceleró a sus hijos hasta enloquecer, hasta enloquecer…

y les robó lo más sagrado:
las palabras sin prisas,
el silencio del árbol,
la gota en la fuente,
la gota en la fuente, esa gota en la fuente…

Donde las cosas hablan,
tiempo de sobra,
eco de pensamientos en la cabeza que deja de ser tuya
para ser la de cualquiera:
¡Eso es! ¡Por ahí vamos bien, por ahí vamos bien!

La mejor música es la que sale de instrumentos
hechos de bosque
donde no hay noticias de la mañana ni de la noche,
solamente mañana y noche:
el agua y el fuego,
la luna y el sol, la luna y el sol…

¡Cómo me gusta!, cómo me gusta
acariciarte por debajo de la ropa
cuando me llevas de paseo en bicicleta
y me preguntas si estoy loco, si estoy loco:
¡Por supuesto que sí, por supuesto que sí!
Estoy loco por ti…
¡y por tu amiga también!
¡Cómo iba a ser de otra manera en esta tierra de palmeras,
de jazmín y de azar, jazmín y de azar…!

Pero tú ven, tú sígueme:
te voy a llevar a un mundo
prodigioso,
confortable,
de categoría.

Aunque tal vez hayas estado allí antes
te voy a llevar igual… te voy a llevar igual.

Escúchala aquí en su versión original.